Hay un momento en que insistir deja de ser destreza y empieza a ser una señal de alerta. Si un paciente ya recibió dos intentos fallidos de vía venosa, el tercero no debería depender sólo de “tener buena mano”. En urgencias, la ecografía vascular puede cambiar esa escena: menos dolor, menos demora y una decisión más segura.
Este artículo de Alejandra Herrera Calderón propone mirar el acceso venoso difícil como lo que es: un problema clínico frecuente, medible y entrenable. No se trata de usar tecnología por moda. Se trata de dejar de improvisar cuando el paciente ya está pagando el costo de cada intento.
La ecografía vascular ayuda a elegir una vena viable antes de puncionar: permite estimar profundidad, diámetro, trayecto, compresibilidad y estructuras vecinas. En pacientes con acceso venoso difícil, la evidencia muestra mejor desempeño que la técnica basada sólo en referencias anatómicas, especialmente cuando el equipo está entrenado.
El problema no es fallar una vez. El problema es no cambiar de estrategia
Todo equipo de urgencias conoce la escena. La vía no aparece. El paciente extiende el brazo, mira al techo, aguanta. Alguien dice “probemos una más”. Luego viene otro intento, otra compresa, otro cambio de extremidad, otra explicación rápida. Para el equipo puede parecer parte del flujo. Para el paciente, muchas veces es el momento en que la atención empieza a sentirse hostil.
El acceso venoso periférico es tan cotidiano que a veces se vuelve invisible. Pero en pacientes con obesidad, edema, antecedentes oncológicos, enfermedad renal, hospitalizaciones repetidas, deshidratación, edad avanzada o venas profundas, conseguir una vía puede transformarse en un procedimiento complejo. En la literatura se conoce como DIVA: difficult intravenous access.
Lo que cambia cuando miras antes de puncionar
La ecografía vascular no vuelve simple un procedimiento difícil. Lo vuelve más informado. Antes de puncionar, permite saber si la vena tiene calibre suficiente, si está demasiado profunda, si sigue un trayecto recto, si colapsa, si se bifurca o si está cerca de una arteria o de estructuras que no queremos tocar.
Ese cambio parece pequeño, pero en el box pesa. Ya no se elige sólo “donde se ve algo”. Se elige donde hay más probabilidad de lograr un catéter útil y seguro. En pacientes con acceso difícil, revisiones sistemáticas y metaanálisis han encontrado beneficios de la guía ecográfica frente a la técnica tradicional, especialmente en éxito al primer intento y reducción de intentos.
No basta con encontrar una vena
Una vena visible en pantalla no siempre es una buena vía. Si está muy profunda, el catéter puede quedar con poco segmento intravascular. Si es tortuosa, puede fallar después de entrar. Si está demasiado cerca de una arteria, exige más cuidado. La ecografía no reemplaza el criterio: lo obliga a ser más explícito.
Nota clínica: este texto no sustituye protocolos locales ni entrenamiento supervisado. En acceso vascular, la indicación, el sitio, el calibre, la técnica, la antisepsia, el número máximo de intentos y la decisión de escalar deben estar definidos por política institucional y juicio clínico.
La pregunta que debería aparecer antes del tercer intento
Después de intentos fallidos, el equipo necesita una pausa breve y honesta: ¿estamos repitiendo lo mismo esperando un resultado distinto? Esa pregunta no busca culpas. Busca proteger al paciente y ordenar el flujo.
En urgencias, el tiempo importa. Una vía difícil puede retrasar analgesia, antibióticos, fluidos, sedación, toma de exámenes o traslado. También puede aumentar dolor, hematomas, ansiedad y pérdida de confianza. Para un paciente crónico, pediátrico, geriátrico u oncológico, cada nuevo intento puede reactivar experiencias previas de atención dolorosa.
Enfermería tiene aquí una oportunidad enorme
El acceso venoso periférico está profundamente ligado a enfermería. Por eso, si la ecografía vascular va a pasar de “habilidad de alguien” a “recurso del equipo”, el liderazgo de enfermería es clave.
No basta con comprar un ecógrafo. Se necesita una cultura: reconocer al paciente DIVA temprano, limitar intentos no guiados, pedir apoyo sin vergüenza, entrenar con simulación, registrar resultados y revisar complicaciones. El acceso vascular no es sólo una destreza manual; es un proceso de seguridad del paciente.
Una regla simple para empezar a conversar
- Detectar temprano: antecedentes de acceso difícil, venas no visibles, mala palpación, edema, dolor, ansiedad o intentos previos fallidos.
- Definir punto de corte: tras intentos fallidos, activar operador entrenado o ecografía según protocolo local.
- Entrenar con estándar común: anatomía ecográfica, eje corto/largo, técnica dinámica, selección de vena y prevención de complicaciones.
- Medir lo que importa: número de intentos, éxito al primer intento, complicaciones, escalamiento y experiencia del paciente.
Lo que este artículo quiere dejar instalado
El “buen acceso” no es sólo lograr entrar. Es lograr entrar con el menor daño posible, en el menor tiempo razonable y con una técnica proporcional al paciente que tenemos enfrente.
Chile ya tiene la tecnología. Falta ordenar el uso
En muchos servicios, la ecografía ya está presente para trauma, shock, vía aérea, procedimientos o evaluación clínica. El paso pendiente es integrarla a decisiones cotidianas donde puede disminuir daño silencioso. El acceso venoso difícil es uno de esos puntos: frecuente, doloroso, medible y entrenable.
La pregunta institucional no debería ser “quién sabe hacerlo”, sino “cómo hacemos para que el paciente correcto reciba la técnica correcta a tiempo”. Eso implica disponibilidad de equipos, limpieza, transductores adecuados, insumos, catéteres de longitud apropiada, documentación, entrenamiento y respaldo de jefaturas.
Dejar de insistir también es cuidar
La ecografía no elimina todos los fracasos. Tampoco reemplaza la experiencia clínica. Pero cambia el punto de partida: antes de insistir, observamos; antes de dañar, planificamos; antes de escalar tarde, anticipamos.
Cuando una tecnología nos permite cuidar mejor, su valor no está en la pantalla. Está en el intento que evitamos, en el paciente que no tuvo que volver a extender el brazo con miedo y en el equipo que aprendió a detenerse antes de repetir una mala experiencia.
Formar criterio ecográfico también se entrena
En ECOCRIT, Update Capacitación trabaja la ecografía aplicada a decisiones críticas y procedimientos frecuentes en urgencia, con foco en práctica supervisada, seguridad del paciente y transferencia al turno real. No se trata de mirar más imágenes; se trata de decidir mejor frente al paciente.
Conocer ECOCRITReferencias y lectura sugerida
- Gorski LA et al. Infusion Therapy Standards of Practice, 9th Edition. Journal of Infusion Nursing. 2024.
- Lamperti M et al. International evidence-based recommendations on ultrasound-guided vascular access. Intensive Care Medicine. 2012.
- Egan G et al. Ultrasound guidance for difficult peripheral venous access: systematic review and meta-analysis. Emergency Medicine Journal. 2013.
- van Loon FHJ et al. Ultrasound-guided peripheral intravenous cannulation by emergency nurses: a systematic review and meta-analysis. International Emergency Nursing. 2024.
- Heinrichs J et al. Ultrasound guidance versus landmark method for peripheral venous cannulation in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2022.
- Moureau NL et al. Vessel health and preservation: an integrative review. Journal of Clinical Nursing. 2018.